
Capítulo 3: Amor Adolescente
Anabel y Dylan estaban de pie, uno frente al otro, boquiabiertos. El silencio provocaba una terrible ansiedad.
Se decidieron a hablar. Nuevamente, dijeron lo mismo y al mismo tiempo.
-¿De verdad?-
Soltaron una risita.
-Sí.- dijeron, cómo no, a la vez.
Dylan dio tres pasos hacia ella, vacilante, con las manos metidas en los bolsillos de su pantalón vaquero.
-Siento atracción por ti desde que nos conocimos en la guardería...-
*Flashback de Dylan.*
Dylan está columpiándose sólo en el recreo de la guardería. Apenas tiene cuatro años. Aún no ha conocido ni a Óscar, ni a David, ni a Alfonso. Está muy triste, porque no tiene amigos. De pronto, se le acerca una niña de su edad, rubia y con grandes ojos verdes azulados.
-¡Hola!- dice la niña.-¿Cómo te llamas?-
-D...Dylan.- responde él, tembloroso.-¿Y tú?-
-¡Anabel!- la niña le coge de la mano y esboza una preciosa sonrisa.-¿Quieres venir a jugar conmigo? Mis amigas Claudia y Candace no han venido...-
-Cl...claro. Vamos a jugar.- responde Dylan. Y echan a correr cogidos de la mano.
*Fin del flashback.*
Dylan sacudió la cabeza para volver a la realidad. Miró a Anabel a ésos enormes ojos verdes azulados que le habían enamorado desde el primer momento y le dijo:
-Yo estaba sólo. No tenía ningún amigo. Y tú te acercaste a mí. Fuiste amable y dulce conmigo, cuándo nadie más quiso serlo. Desde entonces he estado colado por ti.-
Anabel se puso una mano en la clavícula y sonrió dulcemente.
-Oh, Dylan...- murmuró tiernamente.
Se acercó a él y le cogió las manos.
-Yo también me enamoré de ti desde que nos conocimos.-
Se miraron a los ojos con ternura. Sus ojos brillaban de felicidad y sus bocas cerradas sonreían. Dylan ladeó la cabeza y soltó:
-¿Sabías que Óscar está por Claudia?-
-¡Venga ya! ¿Qué me dices?- se sorprendió Anabel, riéndose levemente.
-Ya que estamos de confesiones...- se rió Dylan.
Anabel consiguió parar de reír y luego miró a Dylan a los ojos. Sin decir más, cogió el cuello de su camiseta, tiró de él hacia sí y le besó. Apretó sus labios fuertemente contra los de él. Luego el beso se intensificó. Giraban sus cabezas hacia izquierda y derecha. Cerraban los ojos. Se abrazaban. Y se seguían besando.
Cinco minutos más tarde, el móvil de Dylan sonó. Éste estaba tan distraído besando a Anabel que se sobresaltó al oír sonar el "bip, bip, bip" que emitía su móvil cada vez que recibía un mensaje.
-¡Mierda!- gritó, dando un salto.-Tengo un mensaje.-
Abrió su móvil y leyó el mensaje. Era de Alfonso.
De: Alfonso. Para: Dylan. Hora: 17:29.
Mensaje: ¿Ya le has dicho a Anabel lo que sientes por ella? ¡Recuerda que si no se lo dices hoy me llevo la PlayStation a mi casa!
-¿De quién es el mensaje?- preguntó Anabel, que no había leído el mensaje porque se encontraba al lado de Dylan.
-De mi tía Margarita.- respondió Dylan distraídamente, mientras tecleaba un mensaje a Alfonso y pulsaba "enviar."
De: Dylan. Para: Alfonso. Hora: 17:30
Mensaje: ¡No sólo eso, sino que además ha habido besuqueo! ¡Me quedo con la Play! ¡Uajajajaja!
-Tú no tienes ninguna tía llamada Margarita.- reflexionó Anabel, apuntando a Dylan con el dedo índice.
-¡Sí la tengo!- dijo Dylan, prácticamente escupiendo las palabras. <<Mentira.>> pensó. Intentando cambiar de tema, acercó su cara a la de Anabel.-Bueno, ¿por dónde íbamos?-
Anabel soltó una risita, y, acariciando la nuca de Dylan, volvió a besarle.
FIN
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