5 de diciembre de 2011

Capítulo 5: Pareja oficial... ¿o no?

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Capítulo 5: Pareja oficial... ¿o no?

Dylan y Anabel habían quedado con el resto de la pandilla en el parque. Ellos dos habían sido los primeros en llegar y ya llevaban un buen rato besándose sentados en un banco.
En ésos momentos llegaron Óscar y Natalia. Al verlos se sobresaltaron. (Bueno, Natalia no tanto, ya que la noche anterior, en la fiesta de pijamas, Anabel les había contado que Dylan y ella ya eran novios.)

-¡Pero bueno!- exclamó Óscar, perplejo.-¿Qué hacéis intercambiando saliva de ése modo?-

-Tranquilo, hermanito, ésto yo ya lo sabía.- le dijo Natalia dándole unas palmaditas en el hombro. Con sus vaqueros negros ajustados, su camiseta negra de tirantes con arañazos amarillos, zapatos amarillos con tacón de cinco centímetros, y su melena larga y pelirroja, Natalia era la viva imagen de Bella Thorne a punto de rodar un episodio de Shake It Up. Óscar, en cambio, llevaba zapatillas negras, vaqueros negros, y una camiseta verde en la que salía la cara de un Frankenstein muy mono. Nadie diría que Natalia, una fashionista compulsiva, y Óscar, un skater pasota y vago, fuesen hermanos.

-Hola, chicos.-los saludó Anabel, empujando el torso de Dylan con una mano para separarlo de ella. Dylan se quedó con los ojos cerrados y poniendo morritos.

Óscar cogió una pelotita de golf que alguien había perdido por ahí y la puso ante los morros de Dylan. Éste, al tener los ojos cerrados, besó la pelota pensando que era Anabel. 

-¡Jajajajaja!- se rió Anabel.

Dylan abrió los ojos de par en par y gritó.

-¡Ahhhh! ¡Óscar, hijo de puta, me has hecho besar una pelota de golf llena de mierda!- exclamó, mientras se frotaba la boca con la mano.
Óscar se partía el culo de risa. Dylan fue a abalanzarse sobre él cuándo Natalia se le puso delante-

-¡Eh, eh, eh! ¡Si llamas hijo de puta a Óscar, me llamas hija de puta a mí, porque Óscar y yo tenemos la misma madre!- dijo, cruzando los brazos.

-Ña, ña, ña...- le hizo burla Dylan.

-Bueno, ¿cuándo llegarán los demás?- preguntó Anabel.

Precisamente entonces, por el camino llegaron Alfonso, David y Claudia.

Óscar chocó la mano con Claudia y luego la cogió en brazos.

-¡Uh! ¿A qué viene esto? ¡Suéltame!- se rió Claudia.

-Claudia, debo decirte una cosa.- dijo solemne Óscar.

-Vale, dímela, pero ¡suéltame!- Claudia soltó una risita nerviosa, mientras se agarraba con fuerza al cuello de Óscar.

-No te dejaré en el suelo hasta habértelo dicho.- dijo Óscar.

-Bueno, pues ¡¡¡dímelo!!!- vociferó Claudia.

Óscar inspiró con fuerza.

-Claudia Willows, me gustas.-todos los demás sonrieron y cuchichearon cosas.-Quiero que seamos novios porque estoy enamorado de ti.- al acabar de hablar, levantó las cejas.

Claudia se quedó perpleja. Rodeó su nuca con una mano y acercó su cara a la suya. Le besó.

Todos los demás aplaudieron.

-¡Muy bien, Óscar!- vociferó Dylan.

-¡Estoy orgullosa de ti, hermano!- exclamó Natalia.

-¡Viva óscar! ¡Viva Claudia!- gritó David.

-¡Parejiiiiita, parejiiiiiita!- gritó Alfonso.

-¡Yujuuuuuuuuuuu!- chilló Anabel.

Una vez que Óscar y Claudia terminaron de besarse, Óscar la dejó en el suelo. Claudia lo abrazó.

-Sí que has tardado, cariño...- dijo.-A mí también me gustabas.-

-¿Cómo? Espera... ¿Te quejas de que yo he tardado cúando podrías haberte declarado tú?- vociferó Óscar, sin saber si echarse a reír o enfadarse.

-Atención, un momento.- dijo Anabel con suavidad. Todos se giraron hacia ella. Agarró a Dylan del brazo.-Quiero deciros que Dylan y yo... ¡estamos saliendo!-

-¡Woooo!- los demás se pusieron en fila y hicieron una ola.

Anabel se rió y apoyó su cabeza en el hombro de Dylan. Éste le besó la cabeza.

-Ayer mismo nos declaramos.- dijo él.-¡Y al mismo tiempo!-

Anabel soltó una risita.

-Hacéis una gran pareja.- sonrió David.

-¿Ves, Dylan?- dijo Alfonso, rodeando a Dylan con el brazo.-No era tan difícil decirle a Anabel lo que sentías.-

-¡Tío, tu me amenazaste con quitarme la PlayStation si no lo hacía!- exclamó Dylan.

-Si no te hubiese dicho eso, nunca te habrías declarado a Anabel, y ahora mismo no estarías tan feliz.- comentó Alfonso. Dylan asintió, rendido, y abrazó a Alfonso.

En esos momentos, Candace y Sensaina llegaron al parque. Sensaina entró tranquila y con paso firme, dejando atrás a Candace, que se tambaleaba sobre sus tacones de once centímetros.

-¡Sen, espera!- gritaba Candace. Su larga melena color mantequilla se movía arriba y abajo cada vez que ella se tambaleaba.

-¡Hola, chicos!- dijo Sensaina, una vez que estuvo frente a los demás.

-¡Hola! ¿Sabes qué? ¡Mi hermano se le ha declarado a Claudia!- le dijo Natalia a Sensaina.

Sensaina asintió con entusiasmo.

-¡Guaaay!- exclamó.

-¡Y Anabel y yo hemos hecho pública nuestra relación!- exclamó Dylan, orgulloso.

-¡Fantástico! ¡Me alegro mucho por ambas parejas!- dijo Sensaina, haciendo una leve inclinación oriental.

Claudia echó sus brazos alrededor del cuello de Sensaina y la apretó contra sí.

-¡Quién diría que sería tan reconfortante tener colegas de verdad!- exclamó.

-¿Y si nos vamos a dar una vuelta en tu coche, Claudia?- propuso Anabel.

-¡Vale! Tranquis, cabemos todos, mi descapotable rojo es enorme.

-¿Cabrá también la mejor equilibrista del mundo?- preguntó sarcástica Sensaina, apuntando detrás suya, dónde Candace ya llegaba tambaleándose.

-¡Hey, Candace!- la saludó Claudia.

-¡Hola a todos!- dijo Candace con voz agotada.-Es la última vez que me pongo tacones tan altos.- resopló.

-¿Quieres venirte a dar una vuelta con nosotros en mi coche?- preguntó Claudia.

-¡Claro! ¡Vamos!- exclamó Candace.

Y, todos juntos, salieron del parque.

FIN

Capítulo 4: La fiesta de pijamas

Capítulo 4: La fiesta de pijamas

-¡¿Y os besásteis?!- preguntó Candace gritando.

-¡Sí! ¡Fue algo alucinante!- respondió Anabel.

-Caray.- masculló Natalia, sacudiendo la cabeza. Su flequillo pelirrojo se agitaba.-Nunca pensé que Dylan y tú tendríais rollo.-

-No tuvimos rollo, Nat. Simplemente fueron besos.- soltó una risita.-¡Largos, y dulces, y placenteros, y románticos besos.

Las cinco amigas (Anabel, Claudia, Natalia, Candace y Sensaina) estaban sentadas en la cama de Anabel formando un círculo. Todas llevaban pijama y los pies descalzos, salvo Candace y Natalia, que llevaban calcetines.

-Me alegro por ti.- dijo Claudia abrazando a Anabel, y pegando su mejilla a la de ella.-Se nota que estás muy enamorada de él.-

-¿Y cómo no voy a estarlo?- exclamó Anabel felizmente.-Es guapo, dulce, simpático...- suspiró.

Sensaina sacó del bolsillo del pantalón de su pijama un iPod táctil de color blanco. 

-¿Y si ponemos música?- sugirió sonriendo.

-Buena idea, Sen.- Natalia levantó el pulgar.

Sensaina dio unos cuantos toquecitos en la pantalla y la canción Arigato de Utada Hikaru empezó a sonar.

Arigato, to kimi ni iwareru to nandaka setsunai, sayonara no ato no tokenu mahou awaku horonigai, the flavor of life... the flavor of life...
-¡Me encanta ésta canción!- vociferó Sensaina, pegando el iPod en la parte dónde estaba su corazón.
-Uf, ¿te enteras de algo?- preguntó Candace haciendo una mueca.-Está en japonés.-
-Me entero de todo.- dijo Sensaina, marcando cada una de las palabras con un tono de voz avinagrado.-Por si no te has dado cuenta, provengo de Ásia.-
-Pon otra más marchosa, Sensaina.- dijo Claudia.-Ésta es una fiesta de pijamas. Deberíamos poner música marchosa, no canciones de amor en japonés.-
Sensaina frunció el ceño y paró la música.
-Bueno.- propuso Candace.-¿Nos contamos curiosidades sobre nosotras?-
-Vale.- Claudia se encogió de hombros.-Empiezo yo. Hummm... ¿Sabíais que de pequeña, me pensaba que los bebés caían del cielo y aterrizaban en las habitaciones de su hospital correspondiente?-
Todas las demás estallaron en risas.
Claudia se reía tanto que los ojos se le llenaron de lágrimas. A su lado estaba Sensaina.
-Vale, Sen, te toca.- dijo Anabel, señalando a Sensaina con el dedo.
-Bien, ummm...- masculló Sensaina.-¿Sabíais que mi nombre en japonés significa "delicada brisa"? Sensaina significa delicada, y mi apellido, Soyokaze, significa brisa.-
-¡Qué guay!- exclamó Natalia.
-Sí, sí, sí, pero ahora te toca a ti.- dijo Candace, ya que Natalia estaba sentada al lado de Sensaina.
-Bueno, emmm... ¿Sabíais que más de una vez he querido arrancarle la cabeza a mi hermano?- exclamó, cogiendo un cojín y dándole puñetazos.
-¡Oye!- exclamó Claudia, dándole un leve empujón a Natalia.-No digas eso. Tu hermano es muy guay.-
-Sí, y yo soy la rrrrrrreina de España.- dijo Natalia, cogiendo una corona de gomaespuma y poniéndosela en la cabeza.
-¡Anda, mi corona perdida!- vociferó Anabel, arrebatándole la corona a Natalia de la cabeza y poniéndosela ella.
-Estaba debajo de la almohada.- se rió Natalia.
-Uuuhhh, Claudia.- ululó Candace, dándole con el codo a Claudia.-Cualquiera diría que estás coladita por Óscar.-
-¡Qué va!- exclamó Claudia.-Anda, ve y prepara unas palomitas.-
-¡Enseguida!- dijo Candace, levantándose de la cama de un salto.-Anabel, ¿dónde están las palomitas?-
-Baja a la cocina y verás una despensa con cajones. Están en el tercer cajón.- respondió Anabel.
-Vale. ¡Ahora vuelvooo!- cantó Candace. Se giró y echó a andar, mientras una caprichosa mata de pelo color rubio  mantequilla oscilaba a su espalda, cómo haciendo un gesto de despedida.
-Qué loca que está.- se rió Claudia.
-Sí.- dijo Natalia.-Pero por eso la queremos.-
-Bueno, dime- Sensaina agarró una de las manos de Anabel. Estaba helada.-¿Y cómo crees que te irá con Dylan en el  futuro?-
Anabel se echó una suave manta lila sobre los hombros para calentarse.
-Seguro que muy bien.-dijo.-Él me encanta...-
Tiritó. Por la noche solía hacer bastante frío en su habitación. Natalia lo notó y se acercó hacia ella para abrazarla.
-Me alegro mucho por vosotros dos.- dijo, mientras sus hermosos ojos verdes brillaban.
-Gracias, Nat.- sonrió Anabel, acariciando la larga y lisa melena pelirroja de Natalia.
Sensaina recogió su pelo negro y se lo echó por encima de un hombro.
-Bueno, y ¿cuándo seréis novios oficialmente?- preguntó, mientras miraba despreocupadamente sus uñas, pintadas de un color marrón claro. Hacían juego con su pijama, con estampado de guepardo.
-No sé.- Anabel se encogió de hombros.-Lo de hoy sólo ha sido la confesión de amor y unos pocos besuqueos. Igual  mañana decidimos dar un paso más y declararnos novios oficialmente.-
Desde abajo llegó un delicioso aroma de palomitas.
-Ojo, no se le vayan a quemar las palomitas a Candace.- se rió Claudia.
-¡Jajajajaja!- rieron las demás.
-Puede que Candace sea un poco despistada, pero no tanto.- dijo Sensaina.
-Bueno.- suspiró Natalia.-¿Y si luego hacemos una pelea de almohadas?-
-¡Me gusta la idea!- asintió Claudia.
-¡Vale! Después del maratón de pelis, haremos una súper guerra de almohadas.- dijo Anabel, mientras se levantaba de la cama, aún con la manta echada sobre los hombros, y encendía el amplio televisor que había enfrente de su cama.
-¿Qué peli vemos primero?- preguntó Claudia, rebuscando entre una caja de películas.
-Hummm... ¿Qué tal Percy Jackson y el ladrón del rayo?- propuso Natalia.
-¡Mola!- exclamó Sensaina.
En ésos momentos entró Candace con un bol lleno de palomitas.
-¡Palomitaaaaaaaas!- vociferó.
-¡Ñam!- Natalia y Sensaina saltaron sobre ella y cogieron palomitas a montones del bol.
-La noche aún es joven.- sonrió Anabel.-¡Y nosotras nos vamos a divertir un montón!
FIN

Capítulo 3: Amor Adolescente

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Capítulo 3: Amor Adolescente

Anabel y Dylan estaban de pie, uno frente al otro, boquiabiertos. El silencio provocaba una terrible ansiedad.

Se decidieron a hablar. Nuevamente, dijeron lo mismo y al mismo tiempo.

-¿De verdad?- 

Soltaron una risita.

-Sí.- dijeron, cómo no, a la vez.

Dylan dio tres pasos hacia ella, vacilante, con las manos metidas en los bolsillos de su pantalón vaquero.

-Siento atracción por ti desde que nos conocimos en la guardería...-

*Flashback de Dylan.*
Dylan está columpiándose sólo en el recreo de la guardería. Apenas tiene cuatro años. Aún no ha conocido ni a Óscar, ni a David, ni a Alfonso. Está muy triste, porque no tiene amigos. De pronto, se le acerca una niña de su edad, rubia y con grandes ojos verdes azulados.

-¡Hola!- dice la niña.-¿Cómo te llamas?-

-D...Dylan.- responde él, tembloroso.-¿Y tú?-

-¡Anabel!- la niña le coge de la mano y esboza una preciosa sonrisa.-¿Quieres venir a jugar conmigo? Mis amigas Claudia y Candace no han venido...-

-Cl...claro. Vamos a jugar.- responde Dylan. Y echan a correr cogidos de la mano.

*Fin del flashback.*

Dylan sacudió la cabeza para volver a la realidad. Miró a Anabel a ésos enormes ojos verdes azulados que le habían enamorado desde el primer momento y le dijo:

-Yo estaba sólo. No tenía ningún amigo. Y tú te acercaste a mí. Fuiste amable y dulce conmigo, cuándo nadie más quiso serlo. Desde entonces he estado colado por ti.-

Anabel se puso una mano en la clavícula y sonrió dulcemente.

-Oh, Dylan...- murmuró tiernamente.

Se acercó a él y le cogió las manos. 

-Yo también me enamoré de ti desde que nos conocimos.-

Se miraron a los ojos con ternura. Sus ojos brillaban de felicidad y sus bocas cerradas sonreían. Dylan ladeó la cabeza y soltó:

-¿Sabías que Óscar está por Claudia?-

-¡Venga ya! ¿Qué me dices?- se sorprendió Anabel, riéndose levemente.

-Ya que estamos de confesiones...- se rió Dylan.

Anabel consiguió parar de reír y luego miró a Dylan a los ojos. Sin decir más, cogió el cuello de su camiseta, tiró de él hacia sí y le besó. Apretó sus labios fuertemente contra los de él. Luego el beso se intensificó. Giraban sus cabezas hacia izquierda y derecha. Cerraban los ojos. Se abrazaban. Y se seguían besando.

Cinco minutos más tarde, el móvil de Dylan sonó. Éste estaba tan distraído besando a Anabel que se sobresaltó al oír sonar el "bip, bip, bip" que emitía su móvil cada vez que recibía un mensaje.

-¡Mierda!- gritó, dando un salto.-Tengo un mensaje.-

Abrió su móvil y leyó el mensaje. Era de Alfonso.

De: Alfonso. Para: Dylan. Hora: 17:29.
Mensaje: ¿Ya le has dicho a Anabel lo que sientes por ella? ¡Recuerda que si no se lo dices hoy me llevo la PlayStation a mi casa! 

-¿De quién es el mensaje?- preguntó Anabel, que no había leído el mensaje porque se encontraba al lado de Dylan.

-De mi tía Margarita.- respondió Dylan distraídamente, mientras tecleaba un mensaje a Alfonso y pulsaba "enviar."

De: Dylan. Para: Alfonso. Hora: 17:30 
Mensaje: ¡No sólo eso, sino que además ha habido besuqueo! ¡Me quedo con la Play! ¡Uajajajaja!

-Tú no tienes ninguna tía llamada Margarita.- reflexionó Anabel, apuntando a Dylan con el dedo índice.

-¡Sí la tengo!- dijo Dylan, prácticamente escupiendo las palabras. <<Mentira.>> pensó. Intentando cambiar de tema, acercó su cara a la de Anabel.-Bueno, ¿por dónde íbamos?-

Anabel soltó una risita, y, acariciando la nuca de Dylan, volvió a besarle.

FIN